Cabruja señaló que mientras algunos gremios aceptaron el acuerdo, otros sindicatos –como SIPRUS y AMSAFE– decidieron avanzar en medidas de fuerza.
“Nos imponen un 7% de aumento de acá hasta diciembre, y el primer tramo recién lo vamos a cobrar en septiembre. Con servicios que aumentaron entre un 400 y un 600%, y un retraso salarial del 27% respecto a la inflación, es insostenible”, explicó.
Renuncias y faltante de profesionales
Uno de los puntos más graves denunciados es el éxodo de médicos del sistema público.
“Ya hay 200 profesionales que renunciaron, y otros 300 que se jubilaron o pidieron licencia. Tenemos un faltante de 500 cargos que no están siendo cubiertos”, detalló.
Como ejemplo, mencionó la situación del hospital local:
“Nuestra traumatóloga renunció hace casi dos años y no fue reemplazada. Solo se contrató a otro profesional por unas horas semanales, cuando antes teníamos atención permanente las 24 horas. Esa diferencia es gravísima, porque obliga a derivar urgencias de manera constante”.
Según Cabruja, muchos médicos optan por dedicarse a la atención privada debido a que les resulta más rentable y con menos carga de responsabilidades legales.
“En el hospital tenemos más pacientes, más obligaciones legales y menor reconocimiento. En un consultorio privado ganan más y con menos carga horaria. Eso vacía al sistema público”, advirtió.
Medidas de fuerza
Ante el rechazo a la paritaria y la falta de respuesta del gobierno, los gremios de salud anunciaron nuevas acciones.
“La semana que viene vamos a estar realizando un paro de 24 horas, en coordinación con AMSAFE, con guardias mínimas garantizadas. El día lo vamos a confirmar en breve”, adelantó el delegado de SIPRUS.
El dirigente criticó la falta de diálogo con las autoridades:
“No nos escuchan ni cuando estamos frente a la ministra. Negaron la realidad de las renuncias, y mientras tanto los pacientes que antes esperaban dos meses para un turno ahora tardan cuatro. Si no bajan al territorio, es muy difícil hablar de soluciones”.
Una salud pública en crisis
El panorama descrito por los profesionales es alarmante: sueldos atrasados, aumentos de aportes, recortes en prestaciones y la creciente fuga de médicos. Todo esto impacta directamente en la calidad de atención que reciben los pacientes.
“Estamos en una situación de deterioro constante. Si no se toman medidas urgentes, el vaciamiento del sistema público va a ser cada vez más profundo”, concluyó Cabruja.