Estos días, el Hospital Iturraspe de la capital santafesina detectó la desaparición de 68 ampollas de fentanilo de su unidad de terapia intensiva. El Ministerio de Salud provincial presentó la denuncia ante el Ministerio Público de la Acusación (MPA) y abrió una investigación administrativa interna.
Las autoridades aclararon que las ampollas faltantes no corresponden al lote contaminado investigado en La Plata, retirado del mercado en mayo, pero advirtieron sobre el riesgo extremo que implica la circulación ilegal de un medicamento de uso hospitalario exclusivo, indicado solo en pacientes críticos o cirugías.
¿Qué es el fentanilo y por qué se lo conoce como “droga zombie”?
El fentanilo es un opioide sintético 100 veces más potente que la morfina. Se utiliza en hospitales como analgésico y anestésico, pero también se convirtió en un problema global por su uso ilegal, especialmente en Estados Unidos.
Su apodo, “droga zombie”, se popularizó a partir de los efectos extremos que genera cuando se consume sin control: movimientos rígidos y lentos, pérdida de coordinación, desconexión de la realidad y la mirada perdida. En algunos casos, las personas quedan de pie, inmóviles, como suspendidas entre la vigilia y la inconsciencia.
Su potencia es tan alta que mínimas dosis pueden resultar mortales, lo que llevó a que las autoridades sanitarias insistan en el control estricto y en la distribución de naloxona, el antídoto que revierte una sobredosis.
El caso argentino: lotes contaminados y muertes
El 2025 marcó un antes y un después en la relación del país con el fentanilo. En abril, el Hospital Italiano de La Plata detectó un brote de infecciones respiratorias graves en pacientes de terapia intensiva. La investigación interna reveló que los patógenos responsables —Klebsiella pneumoniae y Ralstonia spp— estaban presentes en ampollas de fentanilo suministradas a los pacientes.
A raíz de este hallazgo, la ANMAT suspendió el uso del lote 31202 producido por HLB Pharma, y luego extendió la medida a otros lotes y a la producción en la planta bonaerense de ese laboratorio y de Laboratorios Ramallo SA, ambas firmas vinculadas al empresario Ariel García Furfaro.
La investigación judicial, a cargo del juez Ernesto Kreplak, derivó en 24 imputados entre empresarios, directivos y técnicos. Según el Boletín Epidemiológico Nacional, hubo 67 casos asociados y 50 muertes, aunque el juzgado estima al menos 96 fallecimientos vinculados al suministro de fentanilo contaminado.