El 24 de septiembre, el ministro de Educación, José Goity, explicó en el programa Creo (Aire de Santa Fe) que la norma apunta a definir en qué situaciones específicas —y únicamente con fines pedagógicos— podrá autorizarse el uso de celulares en el aula. “Es verdad que el celular hoy es un elemento de la vida cotidiana, pero en el contexto escolar tiene otras características y hay que asumir que existe una tensión muy fuerte en el uso indiscriminado”, sostuvo.
Desde la cartera educativa remarcaron que los teléfonos generan dispersión de la atención y falta de foco, afectando directamente los procesos de aprendizaje. En este sentido, Goity fue enfático: “El docente también está en ese mismo marco normado. Durante la hora de clase, no puede usar el celular, porque si interfiere en la tarea del alumno, también interfiere en la tarea del docente. Y si educamos, lo hacemos con el ejemplo”.
Si bien desde 2006 existe la Ley 12.686, que prohíbe el uso de celulares en las escuelas, nunca fue reglamentada ni aplicada de manera general. Los cambios en los hábitos y el avance de la tecnología impulsaron al Gobierno provincial a impulsar una nueva legislación y protocolos claros que se implementarán de manera efectiva a partir del próximo ciclo lectivo.
La intención es que cada institución defina estrategias de aplicación: desde lockers donde dejar los dispositivos, hasta la prohibición de llevarlos a clase o mantenerlos guardados en las mochilas durante toda la jornada.
“Lo difícil será internalizar la norma y sostenerla en el tiempo, pero tenemos que lograr que tenga sentido y consenso. La escuela es un espacio regulado y debe garantizar un ambiente de aprendizaje libre de distracciones”, concluyó Goity.