La emoción y la creatividad se unieron en una jornada especial: la escritora Betina Ortiz presentó oficialmente sus 14 libros infantiles en una muestra interactiva que cautivó a grandes y chicos. El encuentro se realizó en la Biblioteca Popular Dr. Andrés Egaña y contó con la participación de familias, docentes y lectores que disfrutaron de un recorrido sensorial único.
“Llegó el día como siempre lo soñé”, expresó Betina con emoción, mientras presentaba una propuesta que invita a redescubrir la magia de los cuentos a través de los sentidos.
La autora contó que su pasión por escribir comenzó desde muy pequeña, pero que recientemente decidió hacerlo con un propósito claro: dejar huellas en las nuevas generaciones.
“Desde chica me gustaba escribir. Un día decidí hacerlo para que quede, para que otros chicos puedan disfrutarlo. Así nació mi primer cuento, La sonrisa de la reina, que es muy risueño y encantó a los niños. De ahí surgieron los demás, hasta completar estos 14 libros”, explicó.
La particularidad de esta colección es que cada cuento está acompañado por su propio muñeco, lo que transforma la lectura en una experiencia sensorial. “Son cuentos para manipular, con texturas, sonidos, aromas y códigos QR que permiten escuchar las historias. Todo está pensado para estimular los sentidos”, detalló Betina.
Durante la muestra también se disfrutó de una intervención artística a cargo de Norma Zeiter, que sumó dramatización y música al recorrido.
“Creo que hay que volver a las raíces —reflexionó la escritora—. Volver a tocar, a sentir, a mirar los colores, a dejar un rato la pantalla y conectar con las emociones que transmite una historia contada con las manos y el corazón.”
Ortiz agradeció especialmente a la Biblioteca Popular Dr. Andrés Egaña por acompañar la propuesta y brindar el espacio. “Cuando hice la propuesta enseguida me dijeron que sí. Este lugar es el espacio indicado, no existe en Gálvez un sitio mejor para esto”, señaló.
Al hablar de su inspiración, Betina mencionó a sus hijas y sobrinas:
“Mis hijas y mis sobrinas —Elena, Delfina, Solana y Luna— son mi motor. Ellas me inspiran con su curiosidad y su alegría. Y cuando cuento los cuentos y veo cómo se les iluminan los ojos, ahí sé que todo valió la pena.”
La presentación se transformó en una fiesta de colores, risas y ternura, donde los personajes de los libros cobraron vida y los chicos pudieron interactuar con ellos. Una propuesta que invita a leer con todos los sentidos y que reafirma el valor del talento local en la cultura galvense.
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