Miqueas atraviesa días de emociones intensas. Tras un largo camino de esfuerzo, viajes y sacrificios familiares, el sueño de vestir la camiseta de Boca Juniors está a punto de hacerse realidad. La confirmación llegó luego de disputar el torneo Valesanito, cuando desde el club le comunicaron a su mamá que el momento había llegado: en 2025 deberá radicarse en Buenos Aires.
“El año que viene ya llegó”, resume con naturalidad, aunque sabe que el cambio será total. A partir del 17 de enero vivirá en la pensión del club, comenzará la pretemporada y cursará el secundario en turno tarde, combinando estudios y entrenamientos diarios.
La rutina será exigente: levantarse a las 5 de la mañana, entrenar desde temprano, regresar para almorzar y luego asistir al colegio. “Es un cambio de vida total”, reconoce, consciente de que también implicará estar lejos de su familia, algo que ya comenzó a experimentar durante el último año viajando constantemente.
Si bien no podrá regresar todos los fines de semana, tendrá la posibilidad de volver en fechas especiales como el Día de la Madre, del Padre, Navidad y Año Nuevo. Además, su familia podrá visitarlo en la pensión o compartir momentos en la Bombonera, un escenario que ya empieza a imaginar.
En lo deportivo, Miqueas no duda: el gran objetivo es llegar a Primera División. “Y si se da Europa, mejor”, dice con la ilusión intacta, sin dejar de mencionar otro sueño enorme: la Selección.
Antes de cerrar, el joven quiso agradecer especialmente a su entorno más cercano:
“Quiero agradecer a mi familia por todo el apoyo, a la gente que nos ayudó cuando hacíamos beneficios y, otra vez, a mi familia, que siempre estuvo para mí”.
Con talento, disciplina y una madurez que sorprende para su edad, Miqueas inicia una etapa que marcará su vida para siempre. El camino recién empieza, pero el sueño ya está en marcha.