En ese contexto, el ministro de Trabajo de Santa Fe, Roald “Coco” Báscolo, sostuvo que SanCor venía atravesando una crisis desde hace más de 15 años, con venta de plantas, endeudamiento y un largo proceso de deterioro productivo y financiero. Además, remarcó que durante el último tramo la empresa no logró encontrar un punto de equilibrio y que el déficit mensual superaba los 3.000 millones de pesos, por lo que consideró que la situación ya no podía seguir postergándose.
Báscolo también advirtió que los trabajadores venían cobrando sumas mínimas y que, además de los reclamos individuales, la propia asamblea de la cooperativa había resuelto avanzar con el pedido de quiebra. En paralelo, la Justicia declaró inaplicable el procedimiento de salvataje previsto en el artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras, mientras que la sindicatura seguirá interviniendo en el proceso.
La caída de SanCor pone fin a casi un siglo de historia en la industria láctea argentina y abre ahora un escenario de fuerte incertidumbre para los trabajadores, acreedores y para el futuro de la marca. Desde la Provincia ya habían señalado días atrás que el desenlace parecía inevitable, aunque también deslizaron que una resolución rápida podría abrir la puerta a eventuales nuevos inversores.