En primer lugar, Natacha Raimondi y Mirta Zeballos, abogadas, explicaron que el objetivo no es solamente contar la evolución de Angelito, sino utilizar su historia para generar conciencia sobre el maltrato y abandono animal. Actualmente, el animal se encuentra estable, en un hogar de tránsito, recuperándose y rodeado de cuidados.
Luego, Jorgelina Caceres, quien realizó la denuncia al tomar conocimiento del caso, destacó la importancia de que cualquier persona pueda involucrarse ante una situación de maltrato, sin necesidad de pertenecer a una protectora o asociación. “Los animales no tienen voz, somos nosotros”, remarcaron, alentando a la comunidad a realizar las denuncias correspondientes.
Desde el aspecto veterinario, la profesional Lucía Oglietti detalló que Angelito llegó con hipotermia, deshidratación, un avanzado estado de desnutrición, gran cantidad de pulgas y parásitos y pérdida de masa muscular. Los estudios no detectaron una patología específica y su recuperación se basó principalmente en atención, alimentación, hidratación y tratamiento de sostén. Actualmente camina y se alimenta.
Por su parte, las abogadas que intervienen en el caso explicaron que la Asociación Civil decidió constituirse como querellante, lo que le permite participar activamente del proceso judicial, aportar pruebas y realizar un seguimiento de la causa. Aclararon que no buscan realizar un escrache ni señalar públicamente a ninguna persona, ya que será la Justicia la encargada de determinar si existió responsabilidad penal.
También remarcaron que en Argentina el maltrato animal constituye un delito y que la legislación vigente es antigua y necesita ser actualizada, entre otras cuestiones para contemplar expresamente el abandono.
El mensaje central de la conferencia fue claro: transformar la bronca en acción. Desde la Asociación pidieron a los vecinos que, frente a una situación de maltrato, no se limiten a expresarlo en redes sociales, sino que realicen la denuncia, soliciten una copia y permitan que pueda hacerse un seguimiento.
Además, hicieron hincapié en que la Asociación Civil no es una reserva ni un refugio con capacidad para recibir todos los animales que la comunidad encuentra, y que muchas veces sus integrantes reciben cientos de mensajes solicitando intervención.
La recuperación de Angelito trae esperanza, pero su historia también deja un pedido: que la comunidad se involucre y que no haya que esperar a otro caso extremo para actuar.





