En el marco del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, Gálvez fue escenario de un emotivo acto de izamiento de banderas que convocó a vecinos, instituciones y autoridades locales. La propuesta, impulsada por Leandro Escobedo, tuvo como objetivo visibilizar, acompañar y fortalecer los procesos de inclusión en la comunidad, resaltando el rol indispensable de quienes día a día sostienen y promueven la accesibilidad y la igualdad de oportunidades.
Con la presencia del intendente Mariano Busso, concejales y autoridades, el encuentro puso en valor el compromiso colectivo de la ciudad. Durante la ceremonia, referentes de instituciones locales compartieron palabras que reflejaron la importancia del trabajo articulado entre profesionales, familias, organismos estatales y la comunidad en general.
La voz de los protagonistas: emoción, sorpresa y gratitud
El impulsor del proyecto, Leandro Escobedo, se mostró profundamente conmovido por la amplia convocatoria y la respuesta afectuosa de la ciudadanía:
“La verdad es que esto me tomó por sorpresa. Uno puede armar un protocolo y prever cosas, pero lo que se vive acá es real, genuino. Ver a mi hermana, a seres queridos, fue profundamente emocionante. Esta actividad nació casi como una charla entre amigos, y hoy está acá, con toda la comunidad acompañando”.
Escobedo también destacó el rol fundamental que tuvieron los espacios de comunicación en el surgimiento de la iniciativa y agradeció especialmente a Infinito Online y a Leo Miola, quienes le brindaron una oportunidad laboral clave en su proceso personal luego de atravesar su propia discapacidad. Asimismo, reconoció el aporte de Fernando Pignocco, cuyo acompañamiento técnico permitió dar forma a la propuesta.
Las banderas utilizadas en la ceremonia fueron confeccionadas por Mariano Lunes, quien se sumó voluntariamente al proyecto. “Todo surgió de un intercambio entre amigos, de pensar juntos cómo visibilizar la discapacidad desde un lugar de respeto y comunidad”, expresó Escobedo.
Una mirada profesional sobre la inclusión: el testimonio de Lorena Martínez
La terapista ocupacional Lorena Martínez también tomó la palabra y compartió un relato cargado de afecto, que dio cuenta de su vínculo con Leandro y con tantas personas que acompañó en su proceso de rehabilitación:
“A mí también me atraviesa esta emoción. Volver a trabajar luego de un problema de salud propio y encontrarme con Leandro esperándome, como tantas veces, fue muy fuerte. La rehabilitación no termina cuando el paciente se va: poder seguir siendo un referente para ellos es un privilegio”.
Martínez subrayó que detrás de cada proceso de rehabilitación hay una red silenciosa pero esencial: vecinos, familiares, profesionales, docentes, amistades.
“Todos hemos conocido historias duras, pero también historias de respuesta, de acompañamiento, de amor cotidiano. Que Gálvez tenga este gesto hoy es una alegría enorme”, afirmó.
Una historia de resiliencia que inspira
En su discurso, Escobedo compartió parte de su propio recorrido: desde haber trabajado en diversas áreas hasta verse obligado a interrumpir su actividad laboral por una condición de salud, lo que lo llevó a un proceso de reinvención personal.
Contó que al perder motricidad fina y fuerza en las manos, tuvo que dejar su empleo y enfrentar un momento de incertidumbre profunda. Fue entonces cuando inició un camino que lo llevó a Santa Fe, donde comenzó a estudiar y reconstruir su vida:
“Hoy soy profesor de economía, pero no fue fácil. Intenté dejar la carrera un millón de veces. Me costaba aceptar mi cuerpo nuevo, entender mis límites, adaptarme. Pero con el tiempo aprendí a quererme otra vez, a reconocer mis capacidades y a buscar nuevas formas de hacer las cosas”.
Agradeció especialmente a sus amigos y a su entorno, quienes nunca lo excluyeron de actividades ni espacios sociales.
“Tuve suerte, y sé que hay personas que no la tienen. Por eso es importante sensibilizar, hablar de discapacidad y acompañar. Este acto es para todos ellos también”, sostuvo.
La jornada concluyó entre abrazos, lágrimas contenidas y un fuerte sentimiento de comunidad. El izamiento de banderas no fue solo un acto protocolar: fue un mensaje claro de empatía, inclusión y unidad social.
Gálvez dio un paso significativo hacia la construcción de una ciudad más justa y accesible, donde la discapacidad no sea sinónimo de barreras sino de derechos, acompañamiento y oportunidades.
Un recordatorio de que la inclusión real se construye entre todos, todos los días.