La decisión llega a menos de una semana del rechazo opositor en la Cámara de Diputados a una serie de decretos delegados, entre ellos el 462/2025, que buscaba modificar la naturaleza del INTA, pasándolo de organismo descentralizado a desconcentrado.
En línea con aquel intento, la nueva normativa se ampara en la facultad del presidente del INTA de proponer su estructura organizativa, según lo previsto en el artículo 4° del Decreto-Ley Nº 21.680/56. En este contexto, el titular del organismo, Nicolás Bronzovich, presentó un informe recomendando la eliminación de la Dirección Nacional, argumentando que sus funciones se superponían con las ya asignadas a la Presidencia.
“Las razones operativas que justificaban la existencia de la Dirección Nacional han desaparecido”, sostiene el texto oficial, que justifica la concentración de responsabilidades para “agilizar la gestión”.
La norma establece que todas las disposiciones vigentes que mencionaban a la Dirección Nacional deberán interpretarse, de ahora en adelante, como referidas al Presidente del INTA.
Mientras se implementa la reestructuración total, se mantendrán de forma transitoria las áreas operativas y cargos existentes bajo la estructura que ahora queda suprimida.
Esta movida, en medio de la tensión política por el rechazo legislativo a la reforma del organismo, profundiza el debate sobre la centralización de funciones y el futuro del INTA en el esquema de gobierno actual.