Valentino integró un equipo conformado junto a León Reinoso y Tomás Ramos, representantes de Entre Ríos, bajo la dirección técnica del profesor Luis Bernal. A lo largo del certamen, el conjunto tuvo un desempeño sólido e invicto, superando cada instancia hasta llegar a una final exigente que terminó sellando el título nacional.
El joven deportista comenzó a jugar a las bochas a los 7 años, y desde entonces entrena de manera constante, practicando bocha grande y bocha chica, en canchas sintéticas y de tierra, lo que le permitió adquirir una formación integral dentro de la disciplina. “Le dedico mucho tiempo al entrenamiento”, contó, destacando el compromiso que implica sostener el rendimiento a ese nivel.
Detrás del campeonato hubo también largas horas de viaje, esfuerzo físico y emocional, y una experiencia que Valentino recuerda con entusiasmo: el mar, la competencia y la convivencia con jugadores de todo el país. “Fue cansador, pero muy lindo”, resumió.
El título obtenido le valió además un reconocimiento deportivo, como premio al trabajo realizado y al camino recorrido a tan corta edad. En sus agradecimientos, Valentino destacó el apoyo de su familia, de la gente que lo acompaña en Entre Ríos y de su profesor, piezas fundamentales para que este logro fuera posible.
Con la mirada puesta en el futuro, el joven campeón ya comenzó a competir en categorías superiores, enfrentando rivales de mayor edad, y no duda al expresar su gran sueño: llegar a vestir la camiseta de la Selección Argentina de Bochas.
La historia de Valentino Villarroel es un claro ejemplo de cómo el deporte, acompañado por el esfuerzo, la formación y el respaldo del entorno, puede abrir grandes oportunidades desde edades tempranas y convertirse en motivo de orgullo para toda la comunidad.