El nuevo decreto modifica la conformación del Concejo Directivo de INTA, excluyendo a importantes actores como las facultades de Veterinaria y Agronomía, y a la entidad CREA. Esta modificación ha generado gran preocupación, ya que otorga una mayoría a las entidades representadas por actores políticos y empresariales, como la Sociedad Rural, Federación Agraria y la Confederación Rurales Argentinas (CRA), lo que podría afectar la independencia técnica del organismo.
“La nueva estructura les da mayor poder a los sectores que, en algunos casos, no tienen la mirada puesta en la ciencia y la investigación, sino más en lo político. Esto abre la puerta a modificaciones que podrían cambiar el rumbo de INTA a su antojo”, señaló Boero.
Desafíos para el futuro
Boero no es optimista sobre el futuro cercano del INTA Gálvez, el cual se caracteriza por una profunda incertidumbre. Si bien el gobierno ha hablado de modernización, los cambios estructurales y la falta de claridad sobre el rumbo dejan en duda si esa modernización se traducirá en un avance o en un retroceso.
“Siempre hablan de modernización, pero también se escucha que hay intenciones de destruir al Estado. Es difícil hablar de modernización cuando lo que se quiere es desmantelar una institución tan importante para el sector agroindustrial”, expresó Boero, quien destacó que, en otros puntos del país, también se ha hablado de la posible venta de tierras experimentales que INTA posee, muchas de ellas donadas por estancias para fines de investigación.
Impacto en los empleados
Uno de los aspectos más críticos de la nueva reestructuración es el impacto sobre los empleados. Si bien aún no hay claridad sobre la cantidad de personas que se verán afectadas, Boero mencionó que el INTA nacional cuenta con alrededor de 1200 empleados. El gobierno ha propuesto un retiro voluntario, con la meta de reducir la cantidad de personal a 4500 trabajadores, lo que podría generar una gran pérdida de recursos humanos calificados.
“Los sueldos ya no alcanzan, los aumentos son insuficientes, y la situación de incertidumbre está llevando a que muchos jóvenes se vayan. A la gente más capacitada no se la está reteniendo. Incluso aquellos que están bajo la modalidad de becas están desprotegidos”, advirtió Boero.
La situación de los becarios
Los becarios, profesionales jóvenes en áreas como ciencias agrarias y veterinarias, también enfrentan un panorama complejo. Si bien se forman y completan estudios de posgrado y doctorado, su salario es bajo y no tienen estabilidad laboral. Según Boero, los sueldos de los becarios hoy rondan entre 800.000 y 900.000 pesos mensuales, lo que se ve rápidamente desactualizado por la inflación.
“Los becarios están al borde de la desprotección, trabajando en investigaciones y generando conocimientos, pero sin el respaldo necesario para sostener sus carreras dentro de INTA”, agregó el jefe de la agencia Gálvez.
El trabajo con las cooperativas y el impacto regional
Uno de los pilares del trabajo del INTA es su vinculación directa con las cooperativas zonales y el sector agroindustrial. En Gálvez, se han sembrado proyectos en conjunto con cooperativas que hoy están en marcha, como el ensayo de tratamientos de semillas de trigo, y la futura siembra de maíz. Sin embargo, la incertidumbre sobre el futuro del INTA pone en riesgo la continuidad de estos proyectos.
“Cuando uno se compromete con las cooperativas, uno siembra trigo, trata semillas, pero no sabe si podrá continuar con los ensayos. ¿Quién va a cosechar? ¿Quién va a tomar los datos? Es complicado”, explicó Boero, subrayando las dificultades para planificar a largo plazo ante tanta incertidumbre.
La importancia de INTA para la región
En la provincia de Santa Fe, el INTA cuenta con varias estaciones experimentales, como las de Reconquista, Rafaela y Olivero, y agencias de extensión en toda la provincia. La Agencia Gálvez abarca un vasto territorio, incluyendo 14 comunas y un municipio del departamento San Jerónimo, un área clave para la producción agrícola de la región.
INTA se caracteriza por su trabajo en innovación y transferencia de conocimientos a los productores, promoviendo la sustentabilidad en la agroindustria y el sector agroalimentario. Estos avances son fundamentales para mejorar las producciones agrícolas y asegurar un desarrollo sustentable.
Un futuro incierto para la ciencia y la agricultura
A medida que las reformas continúan tomando forma, el futuro del INTA, tanto a nivel local como nacional, se presenta con múltiples desafíos. El desmantelamiento de ciertas áreas, la falta de claridad en las políticas salariales y la posible venta de tierras experimentales son solo algunas de las inquietudes que enfrenta el INTA Gálvez y otras agencias a lo largo del país
Con un entorno económico complejo y una reestructuración que aún genera dudas, el trabajo de los profesionales y técnicos de INTA se ve amenazado, poniendo en riesgo la innovación y la transferencia de conocimientos esenciales para el sector agroindustrial argentino.