La notificación, enviada por la Sindicatura y la Coadministración de la quiebra, comunica a cada empleado la extinción de su contrato de trabajo por motivo de la quiebra de la empleadora y la consecuente imposibilidad de continuación de la explotación comercial de la unidad productiva asignada.
Además, el documento señala que su baja laboral se hace efectiva a partir del día 22/4/2026 y les informa que las certificaciones laborales serán puestas a disposición en los plazos legales.
En la misma comunicación se precisa que los créditos laborales generados hasta la fecha de la quiebra, incluyendo la indemnización correspondiente, salarios adeudados, sueldo anual complementario y vacaciones proporcionales, fueron incorporados al procedimiento de pronto pago previsto por la legislación concursal.
Un panorama diferente en Díaz
Mientras tanto, Sudamericana de Lácteos logró encaminar una salida con perspectivas positivas. Tras una audiencia de conciliación y un acuerdo entre las partes involucradas, se avanzó en un plan para reactivar la planta y sostener los puestos de trabajo mediante el ingreso de un nuevo inversor y una reorganización operativa.
La iniciativa busca que la empresa vuelva gradualmente a la actividad, priorizando la continuidad laboral y la recuperación productiva.
¿Hay una luz de esperanza para SanCor?
Pese al difícil momento que atraviesa la cooperativa y al impacto que generó el envío de las cartas a los trabajadores, en los últimos días también trascendió una posibilidad que podría modificar parte del escenario.
De acuerdo con versiones que circulan en el sector, SanCor estaría cerca de cerrar un acuerdo con una firma cordobesa para que esta se haga cargo de la comercialización de los productos de la marca. De concretarse, el entendimiento permitiría incrementar la producción en algunas de las plantas que aún permanecen activas, entre ellas las de Gálvez, Devoto y Sunchales.
Por el momento, se trata de una posibilidad que todavía no fue oficializada, por lo que habrá que esperar definiciones concretas para conocer su alcance y el eventual impacto sobre la actividad industrial y las fuentes de trabajo.
En ese contexto, la situación de SanCor sigue marcada por la incertidumbre: por un lado, los trabajadores reciben las comunicaciones formales derivadas del proceso de quiebra; por otro, aparece la expectativa de que un acuerdo comercial pueda contribuir a mantener en funcionamiento parte de su estructura productiva.
El futuro de la planta de Gálvez y de sus trabajadores dependerá de cómo evolucionen esas negociaciones en las próximas semanas, en un escenario donde la reactivación de otras empresas del sector demuestra que todavía existen alternativas para intentar sostener la producción y el empleo.
Además, trascendió que en estos días algunas empresas estarían visitando la planta para interiorizarse sobre sus instalaciones y analizar eventuales oportunidades, aunque por el momento no hay confirmaciones oficiales sobre posibles acuerdos.