Gabriela Sosa, que ya ha visitado la ciudad en otras oportunidades, fue invitada por el equipo local que trabaja en temáticas de género. Durante su intervención, expresó: “A 10 años del Ni Una Menos, es fundamental seguir fortaleciendo cada iniciativa que permita visibilizar las violencias y también los límites que el Estado está teniendo para abordarlas”.
En ese sentido, Sosa alertó sobre la crítica situación actual: “Estamos en un contexto sumamente grave. Las mujeres hemos dejado de contar con programas nacionales, y la violencia machista no solo no ha cesado, sino que en muchos casos se ha profundizado. En esta década se registraron 2.590 asesinatos por odio de género de mujeres, lesbianas, travestis y trans”.
La dirigente feminista también hizo referencia al rol de la militancia en los territorios y a su experiencia en la gestión pública de políticas de género: “Cada situación violenta, cada discurso de odio, cada femicidio, nos obliga a seguir trabajando desde donde estemos para que estas realidades no pasen desapercibidas”.
Por su parte, Carolina Baratero ofreció una mirada desde la ruralidad, poniendo en palabras una realidad muchas veces invisibilizada: “Soy productora agropecuaria y formo parte del grupo Mujeres Rurales Argentinas, una asociación civil que nuclea a mujeres de todo el país que vivimos o trabajamos en relación con el campo. Nuestro trabajo ha sido históricamente ignorado, pero en realidad fue el eje que permitió sostener la actividad en el sector”.